Barco de Guerra “Escorpión”

c. 1484–1486, Códice Ashburnham, f.8 r, Biblioteca Nacional, París

Al enfocar su mente en la guerra naval, Leonardo se inspiró en los grandes ingenieros romanos del pasado. Siguiendo su ejemplo, diseñó embarcaciones equipadas con gigantescas guadañas destinadas a destruir los mástiles, cascos y velas de los barcos enemigos, dejándolos hundirse o a la deriva.

La extraordinaria fuerza destructiva de la enorme guadaña del “Escorpión” se debía tanto a la potencia devastadora de su caída instantánea como a su maniobrabilidad, lograda mediante una plataforma giratoria. La guadaña se elevaba con un sistema de manivela y engranajes, y su rápida caída aseguraba la eficacia de la máquina. Además, el barco contaba con resistentes pantallas recubiertas de cuero con accesos asegurados para proteger a los remeros del fuego desde arriba.