c. 1510–1513. Óleo sobre álamo
Esta pintura al óleo representa a la Virgen María, a su madre Saint Anne y al niño Jesús jugando con un cordero, símbolo de su futuro sacrificio, mientras su madre intenta sujetarlo suavemente.
Leonardo da Vinci trabajó en esta obra en una etapa tardía de su vida, durante un periodo en el que estaba fascinado por la geografía y las matemáticas. Esto se refleja en el paisaje rocoso que aparece en el fondo difuminado, tan característico de Leonardo, así como en la disposición piramidal de las figuras entrelazadas, que forman una composición dinámica y unificada, la cual influyó en Raphael y en otros pintores.
