c. 1497, Códice Madrid, Biblioteca Nacional, Madrid, f. 101 v
Este principio sigue utilizándose hoy en día. Se colocan una serie de bolas entre dos superficies móviles que, de otro modo, rozarían entre sí generando gran fricción y desgaste. Así se reduce la fricción y se preservan las piezas. Leonardo mejoró esta idea al diseñar una pista en forma de anillo por la cual las bolas podían moverse sin entrar en contacto entre sí.
