Salvavidas

c. 1487–1490, Códice B, Instituto de Francia, París, f. 87 v

Tal como se utiliza hoy en día, el salvavidas fue concebido por Leonardo para rescatar a personas en peligro de ahogarse. Estaba hecho de cuero impermeable y podía inflarse con aire para aumentar su volumen y flotabilidad.

En sus propias palabras: “Lánzate al mar y déjate llevar por las olas… mantén siempre en la boca el tubo de aire y, si en algún momento necesitas respirar y la espuma del mar te lo impide, podrás tomar aire del interior del aparato.”